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domingo, 1 de septiembre de 2019

MINDFULNESS 8



MINDFULNESS 8
Muchos de nuestros trastornos psicológicos y también muchos problemas clínicos aumenta su intensidad por el problema de la soledad. Incluso aunque haya familia.
El sufrimiento en la soledad, no la elegida, sino la sufrida, por no ver en el mundo que nos rodea alivio alguno. Pensar que no voy a ser feliz y sobre todo que no puedo serlo, porque no encontramos salida, muchas veces lleva al consumo de psicofármacos o a hábitos tóxicos.
La sociedad favorece este comportamiento ya que el sistema basado en la individualidad y en el éxito, la juventud y la belleza, nos lleva al fracaso en el intento de mejorar nuestra calidad de vida.
Con la práctica mindfulness con otro ser humano, tratamos de ser consciente de tres objetos de atención:
·         Primero, somos conscientes de las sensaciones, pensamientos y sentimientos, darnos cuenta de lo que nos está sucediendo.
·         Segundo, somos conscientes de las palabras, del lenguaje corporal, del estado de ánimo del otro.
·         Tercero, podemos ser conscientes de como fluye la relación.

 El sufrimiento que produce la soledad afecta sobre todo en la vejez, en la enfermedad crónica o en la discapacidad. En muchos casos la soledad lleva a la desesperanza, pensamientos como el de, ya no puedo hacer nada por mi vida, ya no puedo ser feliz, ya no tendré nunca bienestar, es lo habitual y todo se convierte en crónico.
Tratar los pensamientos, sentimientos y emociones y darnos cuenta de que somos más que nuestra dolencia, nuestra edad, nuestra incapacidad, y que esas valoraciones negativas que hacemos no significan nada, se puede ser feliz en la vejez, con una enfermedad o con todas las dificultades que aparezcan en nuestra vida.
Intentar reflexionar sobre este ejercicio:
·         Estoy seguro/a de que envejeceré y de que no puedo evitarlo.
·         Estoy seguro/a que enfermaré y de que no puedo evitarlo.
·         Estoy seguro/a de que moriré y de que no puedo evitar la muerte.
·         Todas las cosas queridas y los que me aman cambiaran y nos separaremos.
·         Soy el responsable de mis acciones y heredaré de mis acciones.


Es una práctica difícil por la tendencia que tenemos a distraernos y negar las causas del sufrimiento, pero si nos lo proponemos se puede conseguir.



Meditación de la montaña
Practica Mindfulness respiramos juntos.

MINDFULNESS 7

MINDFULNES 7
A nadie le gusta el dolor o la enfermedad, a lo largo de la historia el ser humano ha intentado evitarlos con rituales, plantas medicinales, rezando plegarias o más recientemente desarrollando la higiene y la medicina.
Algunos dolores y enfermedades son inevitables, pero algunos pueden ser prevenidos o aliviados a través de nuestros pensamientos y cuidados.
Sin embargo, gran cantidad de dolor y enfermedad están causados por nuestros intentos de deshacernos de él, no queremos tener experiencias desagradables y hacemos todo lo posible por evitarlo, y muchas veces lo que hacemos es agravar la dolencia o perpetuarla. Forzamos la aparición del estrés por atender a esa evitación y ese estrés es el principal de nuestros problemas.
Los dolores o enfermedades pueden tener muchas causas, pero todos empeoran por causas psicológicas, la manera que tenemos de afrontarlo, el rechazo al dolor, nos tomamos calmantes, para evitarlos. No queremos padecer dolor y puede ser que enmascaremos la causa real que lo produce, tratando de quitarlo, disfrazamos el dolor y nos perdemos saber de dónde viene.
El dolor es un síntoma de algo que está sucediendo en nuestro cuerpo y en nuestra mente.
A veces lo evita y ensombrece la enfermedad real, el problema de espalda, por ejemplo, en la mayoría de los casos está causado por contracturas musculares, y cuando existen lesiones discales o lesiones óseas, estas contracturas musculares lo que hacen es agravarlos.
Cuando el dolor de espalda aparece, ciática o similar, lo primero que pensamos es evitar el movimiento, sofá, cama y nos quejamos de nuestra incapacidad.
Hay que darse cuenta de que el dolor nos envuelve en un ciclo que si no lo tratamos nos convierte en un alma en pena padeciendo, sin saber cómo resolverlo.
Mindfulness puede ayudarnos con el dolor, darnos cuenta de que ese ciclo ocurre y centrándonos de forma que al fortalecernos psicológicamente también nos fortalecemos físicamente.

EL CICLO DEL DOLOR
Cuando tenemos dolor, aparecen emociones que nos causan estrés y una de ellas es el miedo, este miedo produce tensión muscular y aumenta el dolor.
Tenemos que entender el problema para tratar de superarlo, el miedo, las preocupaciones, generan pensamientos negativos y las emociones negativas nos llevan a mantenernos en el ciclo.
Cuando el dolor es intenso, tendemos a creer que tenemos una lesión grave y cuando es leve o moderado, lo achacamos al estrés. En esto como en todo no se puede generalizar y cada persona debido a sus interpretaciones y valoraciones lo siente de forma distinta e incluso la misma persona en situaciones distintas puede agravarse o disminuirse.
Mindfulness ayuda a observar los cambios en el patrón de pensamientos en el momento que estamos prestando atención y ver como las creencias y emociones negativas incrementan la tensión de nuestro cuerpo.
Cambiar el patrón de conducta y nuestra relación con el dolor, perder el miedo a experimentar la sensación de dolor, dejar de anticipar el dolor o de rumiar el pasado del dolor que tuvimos y centrarnos en el momento presente en que tenemos ese dolor es primordial para avanzar en el alivio y mejora del dolor.
A veces el dolor es inevitable, pero podemos elegir si paraliza nuestra vida o no. De esta manera nos evitaremos sufrimiento y aprenderemos a sobrellevarlo. Para ello la aceptación es imprescindible, aceptar lo que tenemos y si no podemos curarlo, aliviarlo depende de nosotros.
Mindfulness nos ayuda a darnos cuenta de que al poner intención en focalizar el dolor para que ya no duela tanto, que las sensaciones de dolor van y vienen y darnos cuenta de que hay otras sensaciones en el cuerpo aparte del dolor.
El dolor no va a tomar todo nuestro cuerpo y tampoco todo nuestro pensamiento, somos más que nuestro dolor y nuestra enfermedad.