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martes, 13 de agosto de 2013

Momentos

13 de Agosto

Momentos




Como siempre pasa, todos tenemos buenos y malos momentos en la vida. Ésta nos da motivos para ello, la vida está hecha de contrastes, nos guste o no! Pero también nos da la oportunidad de que nos afecten más o menos! De hecho, lo realmente importante es cómo nos afectan. Yo, por ejemplo, suelo intentar dilatar los buenos momentos y contraer los malos, siempre que puedo! Aún así, cada vez que algo se tuerce o no sale como esperábamos o habíamos pensado, es un motivo para sentirnos mal o bien aceptar que, a veces, la vida tiene otros planes para nosotros, antes de que se cumplan nuestros deseos. Cada vez, en cambio, que algo que esperábamos se hace realidad, nos sentimos bien! ¿No será que, acaso, aceptar la realidad, tener paciencia y encontrarle su sentido es todo lo que necesitamos para sentirnos bien?
Pero, más allá de que en nuestra vida hayan hechos objetivamente buenos o malos, muchas veces nuestro estado de ánimo depende de cómo los sentimos en nuestro interior. No deberíamos juzgarlos, aunque cuesta, pues nos han enseñado a hacerlo así… aunque la verdad es que deberíamos admitir que, las más de las veces, no sabemos el sentido que tienen en y para nuestra vida! Con sentido, incluso los hechos aparentemente más desafortunados tienen su explicación, sirven para algo. ¿Seguramente aprender algo que debiamos aprender, aunque la razón humana no siempre nos ayude a comprenderlo?
No obstante, la verdad es que cómo nos afectan o no los hechos de la vida tiene algo que ver con nosotros y nuestra libertad para decidir. Podemos ver la botella medio llena o medio vacía, como se suele decir coloquialmente. Si estamos alterados, confusos y pesimistas, nuestra atención se fija mayormente en lo que refuerza nuestro estado de ánimo, es decir, en lo que hay de malo en nuestra memoría y a nuestro alrededor. Y viceversa! Así, cuando la mente está confusa o nuestro ánimo está bajo, debemos hacer el esfuerzo de buscar razones y circunstancias positivas que compensen nuestro malestar y nos aporten algo positivo. Siempre hay alguna buena razón para lograrlo, aunque sea concentranos en ese sueño que queremos hacer realidad.
Pero eso no es siempre fácil, en un mundo en que abunda el desconsuelo y las circunstancias adversas… y las malas vibraciones campan por doquier! Es por ello que se hace imprescindible buscar otro remedio, además de intentar rodearnos siempre que podamos de personas positivas y que nos ayuden a ser más nosotros mismos y cada día mejores. Y ese remedio mágico, sin lugar a dudas, es buscar la calma y la serenidad allí donde se halla, a medio camino entre la razón y el corazón, a lo que yo llamo el Alma. En ella hay paz, porque todo tiene su profundo sentido. Eso la convierte en fuente inagotable de armonía y serenidad, en nuestro eje interior, a pesar de que fuera haya conflicto. Cuando uno aprende a alinearse con ella, escuchándola atentamente y siguiendo sus disignios, todo fluye, nada permanece e incluso las circunstancias externas parecen cambiar o, como mínimo, nos nos afectan tanto!

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